Transformación y cargos

digital

El rediseño ha vuelto con fuerza a todos los escenarios desde la llegada de la transformación digital que ha logrado en los últimos años una adaptación al medio y canal digital, elaborando planes más cortos para contar con la innovación como parte del proceso creativo en las nuevas áreas y departamentos de las organizaciones. El 57% de los CIO´s, según el estudio elaborado por Institute for Business Value de IBM, la orientación estratégica de las empresas tiene que adaptarse a unas nuevas exigencias en el mercado, como consecuencia de los sistemas en Cloud, Internet de las Cosas (IoT), el empleo de Big Data en el análisis de datos o el uso de la predicción para el análisis del comportamiento de los profesionales en una estructura, así como de los clientes que se acercan a una nueva campaña. En ese sentido, en los últimos meses ya han aparecido definiciones de los nuevos cargos originados desde la entrada de lo digital en las áreas de las compañías. CEO, COO, CMO, CFO, CIO, CTO o CCO son las siglas de los nuevos responsables que están encargados de participar de manera activa en la consecución de los objetivos comerciales, estratégicos y de dirección de operaciones de la principal actividad en la empresa, al margen de atender y canalizar las tendencias en todos los sectores y atender a la tecnología como un aliado en el nuevo escenario.

Con la valoración del dato, la propuesta de valor gira a acercarnos a una sociedad cada vez más virtualizada y pegada a la pantalla de un Smart TV, Smartphone, Tablet u ordenador de última generación, que apunta a los servicios de almacenamiento en la nube o la ejecución de procesos en sistemas de información personalizados por el responsable técnico de la organización, aunque en muchas ocasiones se integran las opciones de programas ya creados para adaptarlos a los ERP o CRM en funcionamiento. El interés de las organizaciones pasa por querer saber qué es lo que ocurre en tiempo real, conocer si un mensaje ha llegado al colectivo deseado después de un estudio y valorar la predicción que determine causas o variables no contempladas.

La llamada transformación digital ha planteado un esquema de responsabilidades que hace que miremos al cambio, modificación del negocio y tener una alternativa virtual a un funcionamiento que tuvo su éxito, pero que ya quedado en desuso debido a las tendencias de consumo, valoración de los productos, contratación de servicios o consumo de contenidos. Asimismo, la gestión y el aterrizaje de sistemas como Softlayer o ScribeSoft han logrado fortalecer la entrada a una plataforma, espacio individualizado y personalizado para consolidar la consulta de datos, su relación y extraer las conclusiones más adecuadas.

De la mano de Qlik, la preparación de los cuadros de mando ha puesto en valor la descentralización del puesto de trabajo, la implantación de una nueva cultura en las empresas y el desarrollo de un sistema de comunicación basado en la notificación electrónica, adaptando el envío de información a los usos realizados gracias al Smartphone.

Matices

Si vamos a las ventajas de la llamada transformación digital es evidente que tenemos que entender tres características:

-Acceso a la información y comunicación en un mismo lugar.

-Eficiencia.

-Cambio en la cultura de gestión, administración y relación en el entorno de trabajo presencial o virtual.

-Simplificación de tareas.

Aunque, como parte de las consecuencias, las debilidades surgen, sin dejar de lado una serie de preocupaciones que se exponen en los siguientes puntos:

-Introducción de una nueva cultura de trabajo y organizativa. Resistencia al cambio.

-Seguridad.

-Competitividad.

-Planificación de la actividad.

Entre los indicadores, la seguridad y planificación del cambio en una organización que cuenta con un 65% de la plantilla con más de 45 años de edad supone un reto, desafío y esfuerzo para adaptar determinados departamentos a una realidad donde “ahora” manda sobre “mañana” y el “trabajo en tiempo real” exige una respuesta en menos de 48 horas, por lo que se han reducido los tiempos y dedicación a procesos que antes tardaban varias semanas en la realización y consolidación de los mismos, así como a la hora de atender una política comercial con respecto a la venta de un producto o servicio.

Por otro lado, según los CIOs encuestados en un estudio realizado (Institute for Business Value de IBM) -más de 1.800 de todo el mundo-, las soluciones móviles, el Cloud Computing o el Internet de las Cosas (IoT) gozarán de mayor protagonismo en sus empresas en un plazo de tres a cinco años, a pesar de ser tecnologías que llevan mucho tiempo a su alcance.

La seguridad, como parte de la gestión de riesgos, clave para mejorar la empresa, ha sido otro de los puntos fuertes que se han destacado en el informe, y es que según el 76% de los CIOs este apartado “es uno de los más importantes”, frente al 67% de otros puestos directivos que opina lo mismo. En definitiva, estamos ante un cambio que afecta a las generaciones de trabajadores y establece un punto de partida en la gestión de procesos gracias a la digitalización.

Nuevas siglas

Con los cambios de perfiles se han introducido nuevas siglas que conviene recordar en el nuevo marco de relaciones profesionales:

CEO (Chief Executive Officer). Consejero delegado o Director ejecutivo es el máximo responsable de la gestión y dirección administrativa de la empresa. El CEO es uno de los pilares y referencias de la empresa, ya que es el fundador y quien formula el propósito, la visión y la misión de la compañía. Asimismo, conecta el negocio con el mercado, tiene la última palabra en cuanto a decisiones de presupuestos e inversiones y dirige las estrategias de la empresa para que alcance sus objetivos. La palabra que más le define sería probablemente “líder”, ya que guía al equipo, remueve obstáculos y provee recursos, sobre todo en los negocios relacionados con las StartUp.

COO (Chief Operating Officer).  El Director de Operaciones supervisa cómo está funcionando el sistema de creación y distribución de los productos de la empresa para asegurarse de que todos los sistemas funcionen bien. Muchas veces trabajar como CCO sirve de entrenamiento para la posición de CEO: es un paso natural, puesto que el director de operaciones ya entiende la misión y los objetivos de la empresa y es la mano derecha del director ejecutivo.

CMO (Chief Marketing Officer). Es el responsable de las actividades de Marketing, que incluyen la gestión de ventas, el desarrollo de productos, la publicidad, estudios de mercado y servicio al cliente. Su principal preocupación es mantener una relación estable con los clientes finales y comunicarse con todos los demás departamentos para que se involucren en las actividades de Marketing.

CFO (Chief Financial Officer). El Director Financiero se encarga de la planificación económica y financiera de la compañía. Es quien decide la inversión, la financiación y el riesgo con el objetivo de conseguir que aumente el valor de la empresa para sus propietarios  (ya sean accionistas o socios). Aporta el conocimiento financiero, contable y en general una mirada analítica al negocio. En muchos casos también es el consejero de asuntos estratégicos para el CEO.

CIO (Chief Information Officer). Responsable de los sistemas de tecnologías de la información de la empresa a nivel de procesos y desde el punto de vista de la planificación. El CIO analiza qué beneficios puede sacar la empresa de las nuevas tecnologías, identificar cuales le interesan más a la compañía y evaluar su funcionamiento. Se centra en la mejorar la eficiencia de los procesos internos con el fin de garantizar una comunicación efectiva y mantener la organización funcionando de manera eficiente y productiva.

CTO (Chief Technology Officer). Responsable técnico del desarrollo y el correcto funcionamiento de los sistemas de información desde el punto de vista de la ejecución. Generalmente es el responsable del equipo de ingeniería y de implementar la estrategia técnica para mejorar el producto final. A veces pueden confundirse los puestos de CTO y CIO, puesto que en algunas empresas comparten tareas. La diferencia clave es que un CIO se centra en los sistemas de información (flujo de trabajo de comunicación), con el objetivo de aumentar la eficiencia, mientras que un CTO es el responsable de la estrategia tecnológica orientada a mejorar el producto final.

CCO (Chief Communications Officer). Se encarga de manejar la reputación corporativa, contactar con los medios de comunicación y desarrollar las estrategias de Branding. Conoce a los medios y tiene buena relación con ellos para que la marca sea visible y, siempre que sea posible, esté relacionada con mensajes positivos. El CCO debe jugar un papel relevante en su gestión de la comunicación para que la imagen corporativa sea buena o, en otras palabras, que la opinión de los clientes potenciales sea favorable.

Fuente: IEB School.

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